¿DONDE DEBERÍA CONGREGARME?

  Después que un cristiano descubre que ha estado en un círculo de comunión en la Cristiandad que tiene mucho “orden de hechura humana”, del cual se ha separado de este “orden de hechura humana”, puede que se pregunte: “Entonces, ¿Dónde debo congregarme o a donde debería ir?”.

  Cuando contemplamos todos los nombres denominacionales y las divisiones que existen que muestran un desorden en la Cristiandad, esto desde luego es una cuestión que puede llevar a la perplejidad.

 La Escritura nos entrega la respuesta: Hechos 20:32 A Dios y a la Palabra de su gracia”. Debemos buscar la mente de Dios en Su Palabra. Si reconociéramos de manera práctica que solamente la Palabra de Dios es la guía para el cristiano, entonces será en Su Palabra que debemos escudriñar para encontrar la clase de comunión cristiana donde Él Señor quiere vernos.

  Preguntamos entonces: “¿Qué denominación indica la Palabra de Dios a la cual debo unirme?”. La respuesta es “a ninguna”, porque no habla de unirse a denominaciones. Si lo hace, ¡se sitúa en un lugar donde la Palabra de Dios no lo ha situado!”.

  Volviendo a Dios y a la Palabra de Su gracia, podemos ver que Dios no nos ha dejado sin luz tocante a esta cuestión. En el Salmo 112:4 dice: “Resplandeció en las tinieblas una luz para los rectos”.  En el Salmo. 119:105 dice “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.” En el Salmo 119:130 dice: “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples”.

  En 2 Juan 6 dice: “Y éste es el amor, que andemos según sus mandamientos. Éste es el mandamiento, tal como lo oísteis desde el principio, para que andéis en él. Esto también nos indica muy claramente que en días de defección y de confusión, cuando las malas enseñanzas y las malas prácticas prevalecen en el testimonio cristiano, debemos andar según sus mandamientos.

  Las razones podemos verlas en 2 Juan del 7 al 11Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!. Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.”

 Entonces que debemos hacer: volver a lo que era desde el principio”: los primeros principios del cristianismo. Debemos volver a la Palabra de Dios y ver cómo se reunía la iglesia primitiva para el culto y el ministerio, y que eso sea nuestro modelo.

B. Anstey